VIOLENCIA DE
GENERO Y SEXUAL, FEMINICIDIO Y MICROMACHISMO
VIOLENCIA
DE GÉNERO
Se entiende por violencia de género cualquier acto violento
o agresión, basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema
de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres que tenga o pueda
tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas
de tales actos y la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si
ocurren en el ámbito público como en la vida familiar o personal.
El concepto "violencia de género" da nombre a un
problema, que incluso hace poco, formaba parte de la vida personal de las
personas; era considerado un asunto de familia que no debía trascender de
puertas para fuera y, por lo tanto, en el que no se debía intervenir. Entender
la violencia como un asunto personal refuerza a las mujeres a una situación de
subordinación respeto del hombre e implica asumir las relaciones de poder históricamente
desiguales entre ambos y a través de las cuales se legitima al hombre a
mantener su status-quo de la dominación incluso a través de la violencia. Esta
percepción contribuye a que las mujeres no denuncien su situación por miedo,
vergüenza o culpabilidad.
La discriminación de las mujeres y la violencia de género (como
la manifestación más brutal de las desigualdades entre hombres y mujeres) es un
problema que traspasa fronteras y que está presente en la mayor parte de los
países del mundo con la particularidad de que las vivencias del maltrato son
enormemente parecidas en todos los lugares y culturas.
Debe recordarse que la violencia es una estrategia de
relación aprendida, no es innata. Si esto fuera así, todas las personas serían
violentas o todas las personas ejercerían la violencia de la misma manera y en
el mismo grado; sin embargo, no siempre la empleamos en nuestras relaciones:
hablamos, negociamos, pactamos, tratamos de comprender el punto de vista de la
otra persona y finalmente llegamos a un acuerdo, aunque no obtengamos el que en
principio queríamos.
Los maltratadores son selectivos en el ejercicio de la
violencia, lo que demuestra que son capaces de controlarse en cualquier otra
situación.
VIOLENCIA
SEXUAL
El término violencia sexual hace referencia al acto de
coacción hacia una persona con el objeto de que lleve a cabo una determinada
conducta sexual, por extensión, se consideran también como ejemplos de
violencia sexual "los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o
las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad
de una persona mediante coacción por la relación de ésta con la víctima, en
cualquier ámbito, incluidos el hogar y/o el lugar de trabajo."1 La
violencia sexual se manifiesta con actos agresivos que mediante el uso de la
fuerza física, psíquica o moral reducen a una persona a condiciones de
inferioridad para imponer una conducta sexual en contra de su voluntad. Este es
un acto que busca fundamentalmente someter el cuerpo y la voluntad de las
personas.
Incluyen cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el
agresor o no consentida por la mujer, y que abarcan la imposición, mediante la
fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas, y el abuso
sexual, con independencia de que el agresor guarde o no relación conyugal, de
pareja, afectiva o de parentesco con la víctima.
La mayoría de las víctimas son mujeres y la mayoría de los
agresores son hombres. Esta predominancia del agresor sexual masculino se debe
a diversos factores:
En el origen de la violencia sexual se encuentran, al menos,
tres factores esenciales:
1.
En primer lugar están los factores psicológicos:
la imposibilidad de conseguir la excitación sexual sin el uso de la violencia;
la falta de autocontrol; una autoestima deficitaria en lo sexual; la ausencia
de empatía sexual, que puede llevar a una distorsión cognitiva que justifique
su agresión (a ella le gusta, ella lo ha buscado, el sexo con niños es darles
cariño...); algún trastorno de personalidad; una historia personal como víctima
de abusos sexuales; etc. En el caso de las violaciones, por ejemplo, en muchas
ocasiones más que el placer sexual es la necesidad de satisfacer necesidades de
dominación, autoafirmación, competitividad o poder las que están en el origen
de las mismas.
2.
En segundo lugar están los factores sociales: el
prestigio que da la violencia para ciertos individuos en determinados grupos
sociales; la cosificación de la mujer a través de los medios de comunicación y
lenguaje sexista; etc.
3.
En tercer lugar están los factores situacionales:
como el consumo de drogas y alcohol, y el contagio emocional de la vivencia
grupal.
FEMINICIDIO
El feminicidio es el genocidio contra mujeres y sucede
cuando las condiciones históricas
generan prácticas sociales que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las
mujeres. Es una categoría que debe abordarse como una modalidad de violencia
directa hacia las mujeres, como una alternativa a la neutralidad del termino
homicidio visibilizando un trasfondo no reconocido: la misoginia en la muerte
diaria de mujeres. Es un problema social, político, cultural y es un problema
de Estado.
En el feminicidio concurren en tiempo y espacio, daños contra mujeres realizados por
conocidos y desconocidos, por violentos,
violadores y asesinos individuales y grupales, ocasionales o
profesionales, que conducen a la muerte
cruel de algunas de las víctimas. No todos los crímenes son concertados o realizados por asesinos seriales: los hay
seriales e individuales, algunos son cometidos
por conocidos: parejas, parientes, novios, esposos, acompañantes,
familiares, visitas, colegas y
compañeros de trabajo; también son perpetrados por desconocidos y
anónimos, y por grupos mafiosos de
delincuentes ligados a modos de vida violentos y criminales. Sin embargo, todos tienen en común que las
mujeres son usables, prescindibles, maltratarles y desechables. Y, desde luego, todos
coinciden en su infinita crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres.
En el feminicidio concurren en tiempo y espacio, daños
contra mujeres realizados por conocidos y desconocidos, por violentos,
violadores y asesinos individuales y grupales, ocasionales o profesionales, que
conducen a la muerte cruel de algunas de las víctimas. No todos los crímenes
son concertados o realizados por asesinos seriales: los hay seriales e
individuales, algunos son cometidos por conocidos: parejas, parientes, novios,
esposos, acompañantes, familiares, visitas, colegas y compañeros de trabajo;
también son perpetrados por desconocidos y anónimos, y por grupos mafiosos de
delincuentes ligados a modos de vida violentos y criminales. Sin embargo, todos
tienen en común que las mujeres son usables, prescindibles, maltratarles y desechables.
Y, desde luego, todos coinciden en su infinita crueldad y son, de hecho,
crímenes de odio contra las mujeres.
MICROMACHISMO
El hombre
tiende a mantener el dominio y su supuesta superioridad sobre la mujer
objeto de la maniobra; reafirmar o
recuperar dicho dominio ante una mujer que se "rebela" por
"su" lugar en el vínculo; resistirse
al aumento de poder personal o interpersonal de una mujer con la que se
vincula, o aprovecharse de dichos
poderes.
Son micro abusos y inicroviolencias que atentan contra la autonomía
personal de la mujer, en los que
los varones, por efecto de su socialización de genero son expertos; socialización
que, como sabemos, está basada en
el ideal de masculinidad tradicional: autonomía; dueño de la razón, el poder y la fuerza, ser para sí, y definición
de la mujer como inferior y a su servicio. A través de ellos se intenta imponer sin consensuar el propio punto de vista
o razón. Son efectivos porque los varones tienen, para utilizarlos válidamente,
un aliado poderoso: el orden social, que otorga al varón, por serlo, el "monopolio de la razón" y,
derivado de ello, un poder moral por el que se crea un contexto inquisitorio en el que la mujer está en principio en
falta o como acusada: "exageras' y "estás
loca" son dos expresiones que reflejan claramente.
Destinados a que las mujeres queden forzadas a una mayor
disponibilidad hacia el varón, ejercen este
efecto a través de la reiteración, que conduce inadvertidamente a la disminución
de la autonomía femenina, si la
mujer no puede contramaniobrar eficazmente.
Su ejecución brinda "ventajas", algunas a corto,
otras a largo plazo para los varones, pero ejercen efectos dañinos en las mujeres, las relaciones familiares y
ellos mismos, en tanto quedan atrapados en
modos de relación que convierten a la mujer en adversaria, impiden el vínculo
con una compañera y no aseguran el
afecto (ya que el dominio y el control exitoso solo garantizan obediencia y generan resentimientos).

No hay comentarios:
Publicar un comentario